La industria
biotecnológica, interesada en vender transgénicos, ha señalado que no hay datos
para confirmar daños en la salud, pero tampoco existen datos científicos publicados
que garanticen que no los habrá. La ausencia de datos no significa ausencia de
riesgos.
En nuestro país la autoridad sanitaria encargada de protegernos
contra riesgos sanitarios, NO realiza ninguna investigación propia sobre los
transgénicos: para autorizar el consumo de estos organismos, se basa en la información
presentada por las compañías creadoras de los transgénicos interesadas en
comercializarlos, cuando estas podrían estar falsificando la información para
poder venderlos.
En mi opinion, por esta irresponsabilidad, en México nadie sabe quiénes están
comiendo transgénicos, cómo y en qué cantidades. Sin este monitoreo básico será muy
difícil o imposible documentar qué ocurre con quienes comen transgénicos y
actuar en caso de que éstos provoquen daños a la salud.
La investigación científica sobre la seguridad de los transgénicos
y sus impactos en los mexicanos debe realizarse en nuestro país de manera imparcial,
independiente y con un sentido de interés público.


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