Translate

lunes, 21 de abril de 2014

Lo que de verdad pasa con los transgénicos

Los transgénicos no son más que una forma nueva de concentrar la riqueza en manos de muy pocas transnacionales biotecnológicas y agroalimentarias como Monsanto, Syngenta (antes Novartis), Dupont (al que pertenece Híbridos Pioneer), Bayer Crop Science y Dow.
      No se ha constatado que los rendimientos de las cosechas aumenten con las plantas transgénicas, pero sí que disminuyen en muchos casos. En Estados Unidos se dan pérdidas de producción en soya transgénica de hasta 7% con respecto a la soya convencional. En México los transgénicos no le sirven a la mayoría de los agricultores mexicanos que tienen pequeñas parcelas de tierra sembradas con cultivos diversos (frijol, haba, calabaza, quelites, además de maíz), bajo condiciones ambientales variables, inadecuadas para los transgénicos existentes.
      Además, la mayoría de los campesinos mexicanos no pueden financiar el paquete tecnológico (diseñado para grandes superficies de monocultivo que cuentan con riego, maquinaria, fertilizantes y herbicidas) indispensable para que los transgénicos “sean altamente productivos”. De ahí que esa propuesta tecnológica resulte excluyente para los campesinos de autoconsumo, que son la mayoría.

      Según el agroecólogo Víctor M. Toledo, los transgénicos sólo podrían beneficiar a unos cuantos agroindustriales mexicanos, poniendo en riesgo a más del 80% de los campesinos, a todos los consumidores y al ambiente.

¿Por qué es mejor no comer transgénicos?

Además de los grandes riesgos para el medio ambiente, la principal razón para evitar los transgénicos en los alimentos es la gran incertidumbre científica que existe en torno a estos productos. Hasta la fecha, no se han hecho las pruebas y estudios necesarios para garantizar científicamente que su consumo no tendrá efectos nocivos a mediano y largo plazo.
     La industria biotecnológica, interesada en vender transgénicos, ha señalado que no hay datos para confirmar daños en la salud, pero tampoco existen datos científicos publicados que garanticen que no los habrá. La ausencia de datos no significa ausencia de riesgos.
     En nuestro país la autoridad sanitaria encargada de protegernos contra riesgos sanitarios, NO realiza ninguna investigación propia sobre los transgénicos: para autorizar el consumo de estos organismos, se basa en la información presentada por las compañías creadoras de los transgénicos interesadas en comercializarlos, cuando estas podrían estar falsificando la información para poder venderlos.
       En mi opinion, por esta irresponsabilidad, en México nadie sabe quiénes están comiendo transgénicos, cómo y en qué cantidades. Sin este monitoreo básico será muy difícil o imposible documentar qué ocurre con quienes comen transgénicos y actuar en caso de que éstos provoquen daños a la salud.
        La investigación científica sobre la seguridad de los transgénicos y sus impactos en los mexicanos debe realizarse en nuestro país de manera imparcial, independiente y con un sentido de interés público.



Los consumidores tenemos derecho a saber y a decidir que es lo que comemos.

De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas, el derecho a la información es el primer derecho básico de los consumidores. Contar con información de los bienes y servicios que las compañías ofrecen de manera oportuna, completa, clara y veraz permite a los consumidores elegir qué es lo que quieren comprar. Por ello los mexicanos tenemos derecho a saber si los alimentos que adquirimos para nuestras familias contienen ingredientes o derivados de transgénicos, para que así cada uno decidamos si los comemos o no.

Este derecho no está garantizado por la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados vigente en México (mejor conocida como Ley Monsanto), que sólo obliga a informar sobre los transgénicos que sean “nutrimentalmente distintos de forma significativa”. Esta característica es vaga y discutible por lo que la industria puede usar esta imprecisión para evadir su obligación de informar al consumidor. A principios de 2006 se presentaron dos iniciativas en el Senado para que dicha ley establezca que el etiquetado de transgénicos sea obligatorio y así se respete el derecho legítimo e incuestionable de las personas a saber y decidir qué es lo que se comen.

Los transgénicos en México

Un 96.5% de los consumidores mexicanos ignora qué son los transgénicos o no sabe si los está comiendo y en qué alimentos, en tanto que un 98 % de los mexicanos opina que las empresas deben informar en sus etiquetas si sus productos contienen transgénicos.

En nuestro país está prohibido sembrar maíz transgénico porque somos el centro de origen del maíz y es necesario proteger nuestras variedades de maíces mexicanos de la contaminación transgénica que puede producirse si el polen del maíz transgénico se cruza con el de nuestras variedades nativas e híbridas.
Sin embargo, se han otorgado permisos para siembra “no comercial” de soya y algodón transgénicos. La autoridad sanitaria permite la comercialización para consumo humano de 31 transgénicos de soya, canola, maíz, algodón, papa, jitomate y alfalfa. Estos ingredientes entran en nuestras dietas sin control alguno y sin nuestro consentimiento expreso.

Empresas y sus productos que contienen transgénicos

La siguiente lista de empresas y sus productos que contienen transgénicos sí está confirmada con análisis de laboratorio:

  1.  MASECA: Maseca con Vitaminas (Gruma, S.A. de C.V.).
  2.  MINSA: Masa de Nixtamal Instantánea (Grupo Minsa, S.A. de C.V.).
  3.  LA UNICA: Tortilla, Tortillas de masa fresca y Tostada Plana (Grupo Minsa).
  4.  MISION: Tortillas 100% de maíz (Gruma).
  5.  MILPA REAL: Tostadas de maíz (Bimbo).
  6.  KELLOGG´S: Korn Flakes, Corn Pops, Corn Flakes granulados y Froot Lopps (Kellogg´s de México, S.A. de C.V.).


miércoles, 2 de abril de 2014

alimentos transgenicos



Los alimentos transgénicos son aquellos que fueron producidos a partir de un organismo modificado genéticamente mediante ingeniería genética. Dicho de otra forma, es aquel alimento obtenido de un organismo al cual le han incorporado genes de otro para producir las características deseadas, como la resistencia a plagas y tolerancia a herbicidas o la capacidad de tolerar condiciones climáticas adversas.

 ¿Qué es un cultivo transgénico?

Un cultivo transgénico es aquel que contiene un gen o genes que han sido insertados artificialmente por medio de la biotecnología moderna, en lugar de haberlos adquirido por medio de la polinización. La secuencia de gen (es) insertado (s) pueden provenir de otra planta no relacionada o de una especie completamente diferente.
El primer alimento genéticamente modificado (transgénico) fue introducido en el mercado internacional a mediados de los años noventa. Desde ese momento, variedades de soya, maíz y algodón, entre muchos otros cultivos se han mercadeado en diferentes áreas del mundo. En la actualidad se estima que los cultivos transgénicos cubren aproximadamente el 4% del área cultivable global.
La aplicación de la biotecnología moderna a la producción de alimentos presenta nuevas oportunidades y desafíos para el desarrollo humano. La introducción de nuevos rasgos a ciertos cultivos puede ofrecer una mayor productividad agrícola o mejorías en la calidad del contenido nutricional de estos, por lo que eventualmente se puede llegar a realzar directamente la salud de las personas.

Importante


  • No existe a nivel mundial una única reglamentación para el consumo y comercialización de alimentos transgénicos.
  • No todos los países tienen leyes que regulen el tema de la transgénesis.